Por qué la ficha importa tanto
Cuando alguien busca «restaurante cerca» o el nombre de tu local, lo primero que ve no es tu web: es tu ficha de Google, con el mapa, el horario, las fotos y las reseñas. Muchas decisiones se toman ahí, sin hacer clic en nada más.
Por eso una ficha con el horario de verano en pleno noviembre o con fotos de platos que ya no sirves cuesta mesas sin que nadie te lo diga. Y la ficha no se cuida sola: alguien del equipo tiene que encargarse.
Paso 1. Crea la ficha o reclama la que ya existe
Antes de crear nada, busca tu restaurante en Google Maps. Es habitual que un local ya aparezca aunque nadie del equipo lo haya dado de alta.
- Si ya aparece y nadie la gestiona: abre la ficha y usa la opción para reclamarla.
- Si ya aparece y la gestiona otra persona, por ejemplo el anterior dueño o una agencia: solicita la propiedad desde el perfil.
- Si no aparece: créala en business.google.com/add.
No crees una ficha nueva si ya existe una. Google pide un solo perfil por local, y los duplicados confunden al cliente y reparten las reseñas.
Paso 2. Verifica que el local es tuyo
Google tiene que comprobar que gestionas el negocio. Según el caso, te ofrecerá uno o varios métodos:
- Teléfono o SMS al número del local.
- Correo electrónico.
- Videollamada en directo con una persona de Google, en horario del local.
- Grabación de vídeo del local y de algo que demuestre que lo gestionas. Google te indica qué tienes que mostrar.
- Carta postal con un código. Suele llegar en unos 14 días y caduca a los 30.
Mientras esperas la verificación, no cambies el nombre, la dirección ni la categoría: puede retrasar el proceso. Tras completar los pasos, Google revisa la solicitud en un plazo de hasta cinco días laborables.
Paso 3. Completa los datos básicos
Google ordena los resultados locales por tres factores: lo bien que tu ficha encaja con lo que se busca, la distancia y lo conocido que es el local. El primero depende directamente de ti: cuanto más completa y exacta sea la ficha, mejor.
- Nombre: el del rótulo. Nada de «Restaurante X · El mejor arroz de Barcelona».
- Categoría principal: la que mejor completa la frase «este negocio es un…». Elige la más específica de la lista que encaje con tu local, no la más genérica.
- Categorías secundarias: pocas, y solo si describen lo que es el local, no cada plato de la carta.
- Dirección: la de la puerta por la que entra el cliente. Comprueba que la chincheta del mapa está bien colocada.
- Teléfono: el del local, que conteste alguien durante el servicio.
- Web: la tuya. Si solo tienes Instagram, mejor eso que nada, pero tu web te da más control.
Paso 4. Horarios, carta y reservas
- Horario de sala: el de cuando se puede sentar a comer. Si tienes recogida o reparto con otro horario, añádelo aparte.
- Horarios especiales: festivos, vacaciones y cierres puntuales. Ponlos antes de que lleguen.
- Carta: puedes enlazar la carta de tu web, cargar los platos en el editor de menú o subir fotos de la carta impresa. Lo importante es que los precios sean los mismos que en el local.
- Reservas y pedidos: si trabajas con un proveedor de reservas o de pedidos, puedes conectarlo para que el botón aparezca en la ficha.
Paso 5. Fotos, atributos y descripción
- Fotos: fachada reconocible para que encuentren la puerta, sala, terraza, barra y platos de la carta actual.
- Atributos: terraza, accesibilidad, opciones vegetarianas, wifi… Marca los que tengas. Ayudan a aparecer en búsquedas más concretas.
- Descripción: qué cocina haces, para quién y qué te diferencia, en dos o tres frases y sin listas de palabras clave.
Paso 6. Mantenla viva
- Responde a las reseñas, sobre todo a las negativas. Es una de las recomendaciones de la propia Google para mejorar el posicionamiento local.
- Publica algo de vez en cuando: el menú de temporada, un evento o un cambio de horario.
- Mira las estadísticas: cuántas personas te encontraron, cuántas abrieron la carta y cuántas reservaron.
Nuestro criterio: en el enlace a tu web, añade una etiqueta como ?utm_source=google&utm_medium=organic&utm_campaign=gbp. Así, en tu analítica podrás ver cuántas visitas llegan desde la ficha y qué hacen después. Lo hacemos así en la ficha de Mima, y es como sabemos qué parte de nuestras visitas llega desde Google Maps.
Errores habituales
- Fichas duplicadas por cambios de dueño o reformas. Se reparten las reseñas y confunden al cliente.
- Horario sin actualizar en vacaciones o cambios de temporada. El cliente llega y encuentra la persiana bajada.
- Palabras clave en el nombre. Va contra las directrices de Google y pone en riesgo la ficha.
- La web enlazada es la de una plataforma de reservas o de pedidos. Pierdes la visita y el dato.
- Nadie del equipo tiene acceso, porque la ficha la abrió alguien que ya no está.
Si tu ficha la gestiona una persona que ya no trabaja contigo, pide la propiedad cuanto antes. Recuperar el acceso es más fácil mientras puedes contactar con ella.
